
Facebook tiene un nuevo rostro. Aunque desde hace varias semanas la red social había anunciado que pronto migraría a una versión, no se tenía plena certeza acerca de la fecha en que esto ocurriría. Incluso se estuvo ofreciendo durante un tiempo, la posibilidad de “probar” esta nueva versión, dando la opción de cambiarse a ella o mantenerse en la fisonomía anterior. No obstante, durante el fin de semana recién pasado el proceso llegó a su fin y el cambio se volvió irreversible.
De esta manera, la anunciada y comentada nueva versión de esta verdadera “adicción” de las redes sociales ya es una realidad, y los comentarios y opiniones de los usuarios no han tardado en aparecer.
Desde mi prisma periodístico y como usuario intensivo de diversas redes sociales, he estado revisando con atención este nuevo rostro de Facebook y mi opinión no es de las mejores.
Una de las actuales tendencias de las distintas plataformas 2.0 y en general de las aplicaciones y sitios web, consiste en entregar al usuario cada vez mayores opciones y herramientas de control sobre el contenido y sobre la gráfica o “interfaz” de su blog, página o perfil personal. Ahora es más fácil editar contenidos, crear enlaces, configurar las diversas opciones que posee la plataforma que operamos, etc. Sin embargo, hay casos en que queda de manifiesto que este afán por potenciar nuestro control pasa por alto un criterio fundamental que es la denominada Usabilidad.
No es mi objetivo acá citar a Jakob Nielsen o explayarme en definiciones o las implicancias de este término. Pero quiero enfatizar que la nueva versión de Facebook carece sustantivamente de este concepto. Al entrar en el sitio es evidente que ahora los usuarios disponen de mayores opciones y herramientas para editar y configurar su espacio personal. Pero la distribución de los títulos, botones y encabezados; el ordenamiento de las distintas jerarquías de contenido; la optimización para resolución de pantalla; y en general, la interfaz que se ofrece al usuario es bastante pobre.La Internet 2.0 y en particular los sitios de redes sociales, ya no son algo nuevo o experimental. Llevan ya un tiempo existiendo y acompañando a los cibernautas. Por ello, cuando aparece un nuevo sitio o se presenta la nueva versión de otro, me causa mucha impresión que carezca de uno de los principios básicos del diseño web actual. Un sitio web es la conjunción de programación + diseño.
Por lo tanto, no basta con que la nueva versión de Facebook “funcione”. Debe funcionar técnicamente y a la vez gráficamente.
De esta manera, la anunciada y comentada nueva versión de esta verdadera “adicción” de las redes sociales ya es una realidad, y los comentarios y opiniones de los usuarios no han tardado en aparecer.
Desde mi prisma periodístico y como usuario intensivo de diversas redes sociales, he estado revisando con atención este nuevo rostro de Facebook y mi opinión no es de las mejores.
Una de las actuales tendencias de las distintas plataformas 2.0 y en general de las aplicaciones y sitios web, consiste en entregar al usuario cada vez mayores opciones y herramientas de control sobre el contenido y sobre la gráfica o “interfaz” de su blog, página o perfil personal. Ahora es más fácil editar contenidos, crear enlaces, configurar las diversas opciones que posee la plataforma que operamos, etc. Sin embargo, hay casos en que queda de manifiesto que este afán por potenciar nuestro control pasa por alto un criterio fundamental que es la denominada Usabilidad.
No es mi objetivo acá citar a Jakob Nielsen o explayarme en definiciones o las implicancias de este término. Pero quiero enfatizar que la nueva versión de Facebook carece sustantivamente de este concepto. Al entrar en el sitio es evidente que ahora los usuarios disponen de mayores opciones y herramientas para editar y configurar su espacio personal. Pero la distribución de los títulos, botones y encabezados; el ordenamiento de las distintas jerarquías de contenido; la optimización para resolución de pantalla; y en general, la interfaz que se ofrece al usuario es bastante pobre.La Internet 2.0 y en particular los sitios de redes sociales, ya no son algo nuevo o experimental. Llevan ya un tiempo existiendo y acompañando a los cibernautas. Por ello, cuando aparece un nuevo sitio o se presenta la nueva versión de otro, me causa mucha impresión que carezca de uno de los principios básicos del diseño web actual. Un sitio web es la conjunción de programación + diseño.
Por lo tanto, no basta con que la nueva versión de Facebook “funcione”. Debe funcionar técnicamente y a la vez gráficamente.
