Que el futuro de los medios de comunicación será digital, es una afirmación que compartimos muchos de quienes trabajamos en o tenemos sitios y portales basados en la red. Una tendencia que lentamente se va imponiendo y que ha obligado a mirar de otra manera el funcionamiento de la prensa, en un proceso que penetra en todas las estructuras y componentes de los medios.
El éxodo de los medios de comunicación, que típicamente se sustentaban en soportes tradicionales hacia plataformas basadas en la red, ha involucrado la aplicación de una serie de particularidades y especificaciones propias del mundo digital, y un cambio en la manera de contemplar el negocio editorial, ya que ha significado el análisis y debate de nuevos planteamientos éticos, respecto del manejo de los recursos humanos al interior de la “empresa periodística”, sobre el manejo de la información, etc.
El éxodo de los medios de comunicación, que típicamente se sustentaban en soportes tradicionales hacia plataformas basadas en la red, ha involucrado la aplicación de una serie de particularidades y especificaciones propias del mundo digital, y un cambio en la manera de contemplar el negocio editorial, ya que ha significado el análisis y debate de nuevos planteamientos éticos, respecto del manejo de los recursos humanos al interior de la “empresa periodística”, sobre el manejo de la información, etc.
No existen fórmulas “mágicas” para que un medio tenga éxito en Internet. El secreto pasa más bien por una combinación de factores y procedimientos que deben ser diagnosticados, considerados e implementados de forma correcta y oportuna por sus propietarios, y durante el trabajo día a día por sus editores, periodistas y otros profesionales de ámbitos no menos importantes, al contrario, como el comercial o técnico. Es un tema complejo y lleno de aristas, pero podríamos resumir señalando que para crear un medio de comunicación en Internet en lo absoluto basta con realizar una simple “adaptación a Internet” de un medio que ya exista en papel.
Al contrario, debido tanto a las características inherentes del lenguaje y la comunicación digital, como las particularidades de los “lectores online”, es obligatorio y necesario ver a los medios en Internet como entidades editoriales únicas.
En ese contexto, recientemente nos enteramos que tras 90 años de vida, el Capital Times, que es un diario vespertino de la ciudad de Wisconsin, en Estados Unidos, tomó una drástica medida ante la paulatina disminución de sus lectores: vendió su equipamiento tradicional para convertirse en un diario online. Ante la caída de sus ventas, que bajaron a 17.000 ejemplares, menos de la mitad de lo que vendía en los años 70, el Capital Times debió además reducir su personal de 60 a 40 empleados.
Esta noticia, que conmovió a la prensa estadounidense, es una buena ilustración acerca del declive de los periódicos impresos en Estados Unidos, donde los lectores cada vez más prefieren informarse gratuitamente a través de Internet. Cientos de diarios en todo el país sufren la caída de sus ventas y del interés de los avisadores por aparecer en sus páginas impresas.En este sentido, todos los grandes diarios se han visto afectados, salvo los dos primeros tabloides de esa nación: el USA Today y el Wall Street Journal, que venden más de 2 millones de ejemplares.
Pero los otros grandes actores de la prensa escrita no han logrado dar vuelta la página. Por ejemplo, el New York Times y el Los Angeles Times, han visto caer sus ventas de publicidad un 3,9% y un 5,1%, respectivamente.
Esta es una tendencia que lentamente se ha ido manifestando en nuestro mercado, pero que, al igual que en los países desarrollados, está modificando de manera sustancial la manera en que debemos observar el negocio editorial.
